El origen del ayuno intermitente: de la supervivencia humana a la ciencia moderna

El ayuno intermitente se ha convertido en una de las estrategias nutricionales más populares de los últimos años. Para algunos es una moda; para otros, una herramienta con beneficios reales para la salud. Sin embargo, lo que muchas personas desconocen es que el ayuno intermitente no es una práctica nueva, sino que forma parte de nuestra historia evolutiva.

Comprender su origen ayuda a contextualizar por qué puede funcionar en algunas personas… y por qué no es adecuado para todo el mundo.

Ayuno intermitente y evolución: comer no siempre fue constante

Durante la mayor parte de la historia humana, el acceso a alimentos fue irregular. Nuestros antepasados cazadores-recolectores alternaban periodos de abundancia con periodos de escasez. Comer tres veces al día, todos los días, es un fenómeno muy reciente en términos evolutivos.

Estudios en biología evolutiva sugieren que el organismo humano está adaptado a funcionar eficientemente tanto en estado alimentado como en estado de ayuno, activando distintas vías metabólicas según la disponibilidad de energía (Mattson et al., 2017).

En este contexto, el ayuno no era una elección, sino una condición habitual de supervivencia.

El ayuno en la historia cultural y religiosa

Más allá de la evolución, el ayuno ha estado presente durante siglos en distintas culturas y religiones:

  • En el ayuno religioso, como el Ramadán o el ayuno cristiano, se utilizaba como práctica espiritual y de autocontrol.
  • En la medicina antigua, Hipócrates ya recomendaba periodos de ayuno para tratar ciertas enfermedades.

Aunque estas prácticas no tenían base científica como la entendemos hoy, sí reconocían que reducir la ingesta durante ciertos periodos podía tener efectos beneficiosos.

El salto a la ciencia moderna

El interés científico por el ayuno intermitente comienza a crecer a finales del siglo XX, especialmente a partir de estudios en animales. Investigaciones en roedores mostraron que restringir la ingesta a ventanas de tiempo concretas podía:

Estos hallazgos despertaron el interés por trasladar el modelo a humanos.

Con el tiempo, se empezaron a estudiar distintos formatos de ayuno intermitente, como el ayuno en días alternos, el 16:8 o la restricción temporal de la alimentación.

¿Qué ocurre en el cuerpo durante el ayuno?

Desde un punto de vista fisiológico, el ayuno intermitente provoca un cambio metabólico. Tras varias horas sin ingerir alimentos:

  • disminuyen los niveles de insulina
  • se favorece el uso de grasa como fuente de energía
  • se activan procesos de reparación celular, como la autofagia

Este “cambio metabólico” ha sido ampliamente descrito en la literatura científica como uno de los posibles mecanismos detrás de los beneficios del ayuno

Mattson, M. P., Allison, D. B., Fontana, L., Harvie, M., Longo, V. D., Malaisse, W. J., … Panda, S. (2018). Meal frequency and timing in health and disease. Proceedings of the National Academy of Sciences, 115(38), 9519–9524.

De herramienta terapéutica a tendencia popular

En la última década, el ayuno intermitente ha ganado popularidad gracias a su aparente simplicidad: no dice qué comer, sino cuándo comer. Esto lo ha convertido en una estrategia atractiva para personas que buscan mejorar su relación con la comida o reducir la ingesta calórica.

Sin embargo, la evidencia muestra que no es superior a otras estrategias dietéticas cuando se igualan calorías y calidad de la dieta. Su eficacia depende del contexto, del estilo de vida y de la adherencia individual.

Headland, M. L., Clifton, P. M., Carter, S., & Keogh, J. B. (2016). Weight-loss outcomes: A systematic review and meta-analysis of intermittent energy restriction trials. Obesity Reviews, 17(3), 241–254.

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No todo el mundo responde igual al ayuno

Aunque el ayuno intermitente tiene un origen evolutivo claro, eso no significa que sea adecuado para todas las personas hoy en día. Puede no ser recomendable en casos como:

  • Trastornos de la conducta alimentaria
  • Embarazo o lactancia
  • Personas con alta carga de entrenamiento
  • Alteraciones hormonales no controladas

La ciencia actual insiste en que la personalización es clave y que el ayuno debe ser una herramienta, no una imposición.

Conclusión

El ayuno intermitente no nació como una moda, sino como una consecuencia natural de la evolución humana y de la historia cultural. La ciencia moderna ha permitido entender mejor sus mecanismos y posibles beneficios, pero también sus límites.

Más que preguntarse si el ayuno intermitente es “bueno o malo”, la pregunta correcta es: ¿encaja con tu contexto, tu salud y tu estilo de vida?

En Genki, analizamos cada caso de forma individual para ayudarte a elegir la estrategia nutricional más adecuada, siempre basada en evidencia científica y sentido común.

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