Disruptores endocrinos: cómo afectan a nuestra salud y qué papel juega la nutrición

En los últimos años, la ciencia ha puesto el foco en un grupo de sustancias presentes en nuestro día a día que pueden alterar el funcionamiento hormonal del organismo: los disruptores endocrinos. Aunque su nombre puede sonar técnico, su impacto es muy real y afecta a la salud metabólica, reproductiva y hormonal de la población.

La nutrición juega un papel clave tanto en la exposición como en la protección frente a estos compuestos, y entender esta relación es fundamental para cuidar la salud a largo plazo.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Los disruptores endocrinos son sustancias químicas capaces de imitar, bloquear o interferir con las hormonas del cuerpo. El sistema endocrino regula funciones esenciales como el metabolismo, el crecimiento, la reproducción, el apetito o el estado de ánimo, por lo que cualquier alteración puede tener consecuencias relevantes.

Entre los más estudiados se encuentran:

  • bisfenol A (BPA)
  • ftalatos
  • pesticidas
  • retardantes de llama
  • algunos metales pesados

Estas sustancias pueden encontrarse en envases de plástico, latas, cosméticos, productos de limpieza y, especialmente, en la cadena alimentaria.

Gore, A. C., et al. (2015). Endocrine-disrupting chemicals: Effects on endocrine systems. Endocrine Reviews, 36(6), E1–E150.

Por qué los disruptores endocrinos preocupan a la ciencia

A diferencia de otros tóxicos, los disruptores endocrinos pueden tener efectos incluso a dosis muy bajas, especialmente cuando la exposición es continua. Además, el momento de exposición es clave: etapas como la gestación, la infancia o la pubertad son especialmente sensibles.

La evidencia científica los relaciona con:

  • alteraciones hormonales
  • resistencia a la insulina
  • obesidad
  • problemas reproductivos
  • trastornos tiroideos
  • mayor riesgo de enfermedades metabólicas

Un informe de la Organización Mundial de la Salud ya alertó de su impacto potencial en la salud pública.

World Health Organization. (2013). State of the science of endocrine disrupting chemicals.

La relación entre disruptores endocrinos y nutrición

La alimentación es una de las principales vías de exposición a disruptores endocrinos, pero también una herramienta clave para reducir su impacto.

Top view of crumpled plastic bottles, symbolizing recycling and sustainability.

Envases y contacto con alimentos

Muchos disruptores endocrinos migran a los alimentos desde envases de plástico o latas, especialmente cuando se calientan o almacenan durante largos periodos.
El BPA y los ftalatos se han detectado en alimentos ultraprocesados y bebidas envasadas, y su consumo habitual se asocia con alteraciones metabólicas.

Trasande, L., et al. (2020). Dietary sources of endocrine-disrupting chemicals. Current Environmental Health Reports, 7, 30–39.

Ultraprocesados y mayor exposición

Las dietas ricas en ultraprocesados no solo son pobres nutricionalmente, sino que también aumentan la exposición a disruptores endocrinos debido a: múltiples envases, aditivos, procesos industriales.
Estudios observacionales muestran niveles más altos de BPA en personas con mayor consumo de ultraprocesados (Sui et al., 2022).

Sui, H. X., et al. (2022). Ultra-processed food consumption and exposure to endocrine disruptors. Environmental Research, 204, 112302.

Close-up of a man holding a burger, showcasing his torso and tattooed arm. Casual and relaxed setting.
Woman in protective gear spraying pesticides on garden trees with a spray bottle.

Pesticidas y residuos en alimentos

Algunos pesticidas utilizados en agricultura actúan como disruptores endocrinos. Aunque las cantidades suelen estar dentro de los límites legales, la exposición crónica y combinada es motivo de preocupación científica.
Consumir frutas y verduras es fundamental para la salud, pero la elección de productos frescos, de temporada y, cuando es posible, ecológicos, puede reducir la carga de pesticidas.

¿Cómo puede ayudar la nutrición a reducir su impacto

La buena noticia es que la alimentación no solo influye en la exposición, sino también en la capacidad del organismo para detoxificar y eliminar estas sustancias.

Dieta rica en fibra

La fibra favorece la eliminación intestinal de compuestos tóxicos y reduce su reabsorción. Dietas ricas en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales se asocian con menor carga corporal de disruptores endocrinos.


Alimentos antioxidantes y antiinflamatorios

Los disruptores endocrinos generan estrés oxidativo e inflamación. Nutrientes como los polifenoles, la vitamina C, la vitamina E y los carotenoides ayudan a contrarrestar estos efectos.


Apoyo a la función hepática

El hígado es clave en la metabolización de estas sustancias. Una dieta adecuada en proteínas, micronutrientes y compuestos bioactivos favorece su función detoxificadora.

Cambios prácticos con impacto real

Reducir la exposición no requiere perfección, sino decisiones conscientes:

  • Priorizar alimentos frescos frente a ultraprocesados
  • Evitar calentar comida en envases de plástico
  • Usar vidrio o acero inoxidable
  • Lavar y pelar frutas y verduras cuando sea necesario
  • Mantener una dieta variada y rica en fibra

Pequeños cambios sostenidos pueden marcar una gran diferencia a largo plazo.

Conclusión

Los disruptores endocrinos representan uno de los grandes retos de salud pública actuales. Aunque no podemos eliminarlos por completo, sí podemos reducir su impacto a través de la alimentación y los hábitos diarios.

La nutrición, lejos de ser solo una cuestión de calorías, se convierte en una herramienta de protección hormonal. En Genki, ayudamos a integrar este conocimiento de forma práctica, realista y basada en evidencia científica, sin alarmismo, pero con conciencia.

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